Me duelen aquellos besos
como dientes en la tierra
mojada de lágrimas…
escarcha de tu recuerdo.

Tengo un laberinto incendiado
aquí en el pecho
y se enreda torpe…
equivoca el paso
como una novia inexperta.

No siento siquiera
el tacto en las manos,
el aire en los pulmones.
No hay palabra pronunciada
en esta boca inútil.

¿Dónde pararás el viaje?
¿Cómo recomponer los trozos
de lo que pasó?

Te pienso pero no me sirve…
no hay más que deriva incierta.
¡Retrocede!
Devuélveme el aliento.
Acércate de una vez por todas
al pie de esta cama huérfana…

Vuelve.